«Fridays in the Forest» – el inicio de nuestros Grupos de Juego en la Naturaleza enBoscados.

«Fridays in the Forest» – el inicio de nuestros Grupos de Juego en la Naturaleza enBoscados.

Ingredientes: un grupo de niñas y niños de edades variadas (4-10). Un lugar de Naturaleza donde reunirse, preferentemente con árboles. Tiempo. Y periodicidad.

¿Nada más? Nada más. Y nada menos. Esta mezcla sencilla y mágica a la vez de ingredientes significaba para nosotras poder empezar a poner en práctica los principios de Forest School en los que creemos y nos basamos.

Los ingredientes son pocos; sí, pero no así los procesos, y qué decir de los aprendizajes, los disfrutes,  los momentos. No nos gusta tanto hablar de “resultados”, aunque desde luego los haya en abundancia.

Esta aventura empezó en octubre, en un bosque de robles cercano a Villacantid. Un lugar al que llegar caminando los viernes por la tarde, reencontrándonos a cada paso con el gozo de estar allí, en ese momento, y en ese lugar. Cada vez diferente. Siempre a través del prisma del asombro, los descubrimientos se suceden: un día son unas setas que salen, frescas y resbaladizas, de un tronco, otro día es el canto del arrendajo. Un día son los crocus de otoño, y la luz de la tarde que pasa a través de los árboles.

Volver al anochecer y vivir la aventura de encender nuestras linternas, escuchando a los búhos. Sentir cómo acortan los días y el frío en nuestras caras. Construir cabañas y ver cómo se contempla el bosque desde dentro. Compartir un reconfortante chocolate caliente. Jugar, a veces a juegos propuestos; y otras libres, a lo que surja. Cantar. Reír. Caminar.

Temporalmente paralizados estos bonitos comienzos, por las restricciones del año y momento particular en que nos encontramos; nada frenó el retorno imparable una vez que se pudo. Con fuerza, con ilusión y con muchas ganas, como los brotes de la primavera que prometía empezar. Esta vez en un lugar distinto y aún mejor: nuestro propio lugar en el bosque.

¿Qué nos aporta esto? Todo lo anterior, más poder diseñar algunos elementos que nos añaden aún más elementos de juego y disfrute (aunque verdaderamente no son necesarios muchos añadidos a todo lo que ya nos ofrece la Naturaleza), como unas cuerdas-columpio en los árboles, desde las que balancearse viendo y sintiendo el bosque, y en los que a algunos niños les encanta volver una y otra vez. El robledal y los prados que nos acogen en las inmediaciones del pueblo de Naveda se ha convertido en escenario de nuestros encuentros: Un lugar que sentir “nuestro”, al que vincularnos y hacia el que nos nace la alegría de volver. Un lugar en el que poder reunirnos alrededor de un fuego, en nuestros bancos de tronco en círculo, el círculo del encuentro y de la celebración.

El espacio natural como escenario de aprendizajes, de propuestas dirigidas, y también y sobre todo, como lugar privilegiado en el que las adultas podemos y debemos aprender a facilitar, dejar fluir y valorar y preservar el juego libre y espontáneo que surge entre las criaturas que allí se reúnen, confiando en su instinto natural, asumiendo un papel de meras espectadoras y garantes de la seguridad en un segundo plano.

Y es que el hecho de estar varios niñas y niños juntos, en un espacio natural, y con libertad de acción (respetando unas reglas de cuidado de personas y entorno), es un bien absolutamente escaso en estos días, lo cual nos debe llevar a la reflexión sobre qué está ocurriendo con la infancia y el respeto a sus necesidades. Lo sabemos por propia vivencia lo que nos hace sentir bien; pero son ya muy numerosas las investigaciones y estudios que corroboran lo esencial, insustituible y profundamente valioso del binomio juego-Naturaleza para la infancia.  Por eso, desde enBoscados nos sentimos muy afortunadas de poder contribuir con nuestro pequeño granito de arena a que la creación y preservación de estos momentos y espacios. Por más niñas y niños en los bosques, por más risas espontáneas de juego, por más libertad y por más presencia en y con la Naturaleza.                 

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